Martínez Casasnovas: “Cada vez hay más interés en la agricultura tecnológica y digital”

Entrevista agricultura de precisión

No hay vuelta atrás. La digitalización en el campo -imágenes satelitales, drones, tractores autoguiados- y la agricultura de precisión, que une esa tecnología con el conocimiento agronómico, han transformado las estrategias de manejo, porque nos permiten hacer predicciones y ser más eficientes. Así nos lo cuenta el experto en Agricultura de Precisión, catedrático e investigador en la Universidad de Lleida, José Antonio Martínez Casasnovas, que dirige también la Cátedra TIMAC AGRO-UdL. “Aunque todavía queda camino de recorrer, cada vez hay un mayor interés en la agricultura 4.0 y 5.0. Eso sí, el conocimiento agronómico siempre será fundamental”, afirma.

 

¿Cuáles son las tecnologías que marcan la diferencia hoy día en cuanto a automatización y robotización?

La teledetección y los índices de vegetación, que permiten el seguimiento de los cultivos, están marcando tendencia.

Los monitores de cosecha o de rendimiento también son tecnologías pioneras de la agricultura de precisión, aunque presentan algunos puntos críticos cuando la cosecha se hace con diferentes máquinas, cuando hay una falta de experiencia en el manejo del monitor o a la hora de limpiar y procesar los datos.

La cartografía de la conductividad eléctrica aparente del suelo también es importante, aunque no esté tan extendida en España. Gracias a esta tecnología, podemos saber cómo varían propiedades del suelo como la textura, la capacidad de retención de humedad o la salinidad. Además, esta información puede servir para la aplicación selectiva de herbicidas de preemergencia según la textura.

Entrevista agricultura de precisión Pero, sin duda, el avance más reciente lo protagonizan los drones, aunque su uso suele limitarse a tratamientos en dosis homogéneas (no variables) y cuando las circunstancias no son favorables. Por ejemplo, ante la dificultad de transitar por la parcela, según la economía de combustible, el tipo de producto… También es cierto que hace falta una legislación específica, porque se les aplican las mismas restricciones de los tratamientos aéreos que se hacen con avioneta o helicóptero.

¿Cómo ha evolucionado la adopción de estas tecnologías en los últimos años en España y en Europa?

La tecnología avanza muy rápido, pero su adopción es más lenta. En primer lugar, porque hay dudas sobre si merece la pena invertir en ella para optimizar el coste-beneficio de las explotaciones. Y también, porque todavía colea una brecha generacional. Por eso, seguimos necesitando que los nuevos agricultores, ingenieros agrónomos y técnicos se formen en estas tecnologías y, sobre todo, en la filosofía estratégica que hay detrás.

La buena noticia es que los estudiantes muestran un mayor interés hacia estas temáticas. Actualmente, en la Universidad de Lleida, al igual que en otros centros españoles, se cubren plazas que antes quedaban desiertas. Y esto tiene que ver con el hecho de que la agricultura es cada vez más tecnológica y digital, y con el papel fundamental que la inteligencia artificial jugará en unos pocos años.

Desde las universidades tenemos el reto de enseñar estos avances, pero sin perder de vista que detrás tiene que haber un conocimiento agronómico.

Entonces, ¿mejorar la toma de decisiones y la relación coste-beneficio de las explotaciones agrícolas son las principales ventajas de la agricultura 4.0?

No tengo duda de que la agricultura de precisión nos ayuda a mejorar las decisiones, pero hace falta formación para interpretar los datos que generan los sensores. Quizá en un futuro la inteligencia artificial resuelva este problema, pero el trabajo que hace el agrónomo a pie de campo para relacionar diferentes problemas y hacer un diagnóstico todavía tardará en encapsularse. Y creo esto se debe a que la agricultura trata con seres vivos (plantas, insectos, microorganismos que viven en el suelo) todavía muy desconocidos, y con los suelos, que son entes muy variables y complejos que están escasamente estudiados.

Entrevista agricultura de precisión No todo es ver un mapa de rendimiento o de NDVI y decir: “Aquí el cultivo necesita más o menos fertilizante”. Todavía tenemos pocos datos de cada parcela para poder crear una base de datos que nos dé ese diagnóstico de forma automática con ayuda de la IA.

¿La Agricultura 5.0 será el avance definitivo en este sentido? ¿En qué se diferencia de la Agricultura 4.0?

El término Agricultura 4.0 surgió derivado del de la Industria 4.0, ya que la agricultura no deja de ser una actividad de tipo industrial – empresarial.

Agricultura 4.0 se relaciona más directamente con la digitalización: sensores que captan datos digitales y automatización de procesos. Esto es, imágenes tomadas desde satélite, drones o digitales; tractores con autoguiado, máquinas que recogen frutos según visión artificial, otras que los procesan en la industria alimentaria…, pero deja de lado la agronomía en la que se basa la toma de decisiones. En cambio, la agricultura de precisión tiene que ver más con la estrategia de producción de los cultivos de acuerdo a la variabilidad intra parcelaria y al conocimiento agronómico.

Entiendo que la Agricultura 5.0 se refiere a la era de la inteligencia artificial total, con todo conectado a través de IoT, robots haciendo las operaciones agrícolas en base a la variabilidad y según prescripciones automáticas, así como gemelos digitales capaces de predecir el comportamiento.

¿Qué lugar ocuparán la IA y Big Data en la inteligencia de futuro?

Tanto la IA como el Big Data van a jugar un papel decisivo a la hora de analizar un gran volumen de datos en tiempo real y ayudar a crear modelos predictivos que tengan en cuenta la variabilidad intra parcelaria de los suelos y cultivos, lo cual nos permitirá decidir sobre su manejo diferenciado. También creo que el salto no será solo tecnológico, sino híbrido, combinando la capacidad crítica del análisis humano con la capacidad computacional de la IA.

¿Cómo ve la evolución y formación y capacitación de los agricultores en estas tecnologías?

Cada vez veremos soluciones más accesibles, intuitivas y automatizadas, lo que facilitará su adopción incluso en explotaciones pequeñas y medianas.

No obstante, será necesaria una etapa de formación, que incluya competencias digitales básicas hasta la interpretación de datos agronómicos y el uso de plataformas inteligentes.

La buena noticia es que el sector ya está avanzando hacia una formación más práctica, a través de demostraciones en campo, “living labs” y de ingenieros agrónomos con formación específica, que ayudan a los agricultores a incorporar estas herramientas en su rutina diaria.

¿Qué implicaciones tendrá la entrada en vigor del cuaderno digital en el día a día del agricultor? ¿Cree que puede ayudarle en la digitalización de su parcela?

El CUE será el primer paso definitivo para que los agricultores adopten de forma generalizada la agricultura de precisión. Y puede representar un avance mucho mayor al que supuso el Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas, SIGPAC, porque implicará el registro de las operaciones e insumos.

Teniendo en cuenta que aspiramos a una agricultura que tenga cada vez un menor impacto medioambiental, la idea sería que una vez implantado el CUE se aproveche no solo para decir qué se hace en cada parcela, sino cómo actuar en cada zona, según su variabilidad. De este modo, se demostrará si una finca  es o no más eficiente y sostenible.

¿Qué papel juega la agricultura de precisión en la reducción del uso de fertilizantes, agua de riego y fitosanitarios?

Entrevista agricultura de precisión La agricultura de precisión no busca específicamente la reducción en el uso de fertilizantes, semillas o agua, sino un mejor reparto de las dosis, según las propiedades de los suelos, su potencial productivo y las necesidades de los cultivos.

En cuanto a los fitosanitarios, yo diría que la AP sí permite una mayor eficiencia en la aplicación de productos, porque se aplicarán solo donde haga falta, siendo medioambientalmente más sostenibles.

Una de las prioridades del sector es la gestión eficiente del agua. ¿Cuáles son las principales tendencias para conseguirlo?

Las técnicas de agricultura de precisión, y en particular la cartografía de la conductividad eléctrica aparente del suelo, pueden contribuir de manera significativa a la gestión eficiente del agua, porque las propiedades de los suelos son variables en cuanto a su textura, su capacidad de retención de humedad, etc.

Por eso, la pregunta es por qué se siguen diseñando los sistemas de riego de forma homogénea, en vez de delinear los sectores de riego según la variabilidad de propiedades.

Por otra parte, las sondas de humedad son una herramienta clave para tomar decisiones sobre el riego. Pero, ¿cuántas sondas instala un agricultor por cada parcela? Como máximo una, localizada en algún punto que se supone que es representativo de los suelos de toda la parcela. En cambio, con sectores del riego adaptados a dicha variabilidad podríamos decidir la instalación de, al menos, una sonda por tipo de sector y hacer un mejor seguimiento de la humedad de los suelos.

Se dice que uno de los mayores avances tecnológicos de los últimos años es la modificación del ADN de los cultivos (CRISPR) para mejorar su resistencia a plagas, enfermedades y condiciones extremas. ¿Está de acuerdo?

Entrevista agricultura de precisión

Los avances genéticos permiten modificar el ADN de las plantas de forma precisa y hacer que sean más resistentes a plagas, enfermedades y condiciones extremas, algo fundamental en un contexto de cambio climático.

Lo interesante es que, a diferencia de los transgénicos tradicionales, CRISPR no necesariamente introduce genes de otras especies, sino que ajusta los propios mecanismos de defensa de la planta. Esto abre la puerta a reducir el uso de pesticidas, mejorar la eficiencia de las cosechas y, en algunos casos, a enriquecer el valor nutricional de los alimentos.

Por supuesto, todavía quedan retos: desde la regulación, que varía mucho entre países, hasta la aceptación social y la evaluación de posibles impactos ecológicos. Pero de lo que no hay duda es de que el potencial es enorme.

¿Qué proyectos de investigación destacados está desarrollando la Universidad de Lleida en este momento?

En los últimos años, hemos apostado por las técnicas de agricultura de precisión en fruticultura, siendo el área de Lleida es una de las principales productoras de fruta dulce de España, ya que estas tecnologías están menos presentes en extensivos. Todo ello, enfocándonos en el Pacto Verde Europeo en cuanto a uso eficiente y reducción de fitosanitarios.

Además, trabajamos en el prototipo de una aplicación móvil basada en inteligencia artificial para la medida de frutos en campo. Este es uno de los proyectos que realizamos en colaboración del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña (AGPA) y el Ministerio de Agricultura (MAPA).

Asimismo, impulsamos la caracterización de la arquitectura foliar y monitoreo de bajo coste en frutales, basados en sensores fotónicos, o la mejora de la gestión de la canopia y del riego en plantaciones truferas mediante digitalización y monitorización 3D. El objetivo es, en este caso, incrementar la eficiencia productiva.

¿Cómo valora el funcionamiento de la Cátedra como medio para transferir el conocimiento generado en la Universidad al sector agrícola?

La Cátedra Timac AGRO – UdL de Agricultura de Precisión está sirviendo para dar a conocer la agricultura de precisión y la necesidad de adoptar su filosofía. Así se desprende de la buena acogida que reciben nuestras j

ornadas y talleres para estudiantes, y la difusión que hacemos de nuestra actividad a través de las redes sociales. Todo ello, con el fin de lograr una mayor eficiencia y sostenibilidad en la agricultura.